Fue el saldo del rodaje de Spectre, la última película del agente 007. Entre los coches hechos añicos se encuentran siete de los diez Aston Martin DB10 construidos especialmente para la película a estrenarse en noviembre.

Las superproducciones cinematográficas no escatiman en recursos. Si lo que se necesita es un presupuesto muy abultado, siempre habrá productores dispuestos a hacer la apuesta, confiados en que la taquilla hará la correspondiente devolución. Algo así sucede con las películas de James Bond. En Spectre, la última del agente 007, se destrozaron autos por un valor de 37 millones de dólares, según se desprende de una entrevista del Daily Mail con el coordinador de especialistas acrobáticos, Gary Powell.

“Establecimos una marca en destruir autos en Spectre”, aseguró Powell. “En Roma destrozamos millones, donde los autos entraban al Vaticano a velocidades cercanas a los 110 millas por hora (unos 180 km/h). Rodamos una noche entera para cuatro segundos de escena”, explicó.

Quiere decir que poco más del 13 por ciento del presupuesto total de la producción (270 millones de dólares) fue usado para romper automóviles. Como siempre, Bond maneja autos Aston Martin, por eso la automotriz británica le construyó 10 unidades del modelo DB10, una colaboración entre Marek Reichman, director de Diseño de la marca, y Sam Mendes, director de la película. Parece que siete de esos coches fueron hechos añicos, a los que hay que sumarles todos los demás de otras marcas que terminaron chocando durante el rodaje.

Pero no todos los daños fueron materiales en Spectre. El propio Daniel Craig, encarnando el personaje de Bond, tuvo que someterse a una cirugía de rodilla al finalizar el rodaje. A diferencia de muchos de los autos, el actor parece totalmente recuperado a la espera del estreno, en noviembre.


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