La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) analizó las emisiones contaminantes del transporte vehicular al mismo tiempo que lo hizo con los hogares, los comercios y los edificios institucionales.

 

Los autos son señalados como uno de los principales factores de contaminación en las grandes ciudades. Fueron acusados por la opinión y sometidos desde los órganos competentes a contrarrestar su innegable efecto dañino con medidas de limitaciones de uso. Países y ciudades europeas anunciaron que para 2025 prohibirán la venta de vehículos propulsados por energías fósiles. Los autos contaminan y la contaminación, mata. Pero no tanto como los hogares, los comercios y los edificios institucionales, según la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que las muertes relacionadas a la contaminación ambiental son tres millones por año. Y aunque los autos contribuyan en gran parte a incrementar estas cifras trágicas, no son el principal responsable. El tránsito vehicular concentra el 13% de la contaminación del aire en el viejo continente: un porcentaje sensiblemente inferior al 56% que asumen las partículas emitidas por las viviendas.

El tránsito vehicular concentra el 13% de la contaminación del aire en el viejo continente (Istock)

El tránsito vehicular concentra el 13% de la contaminación del aire en el viejo continente

En la investigación certificada por la AEMA, estiman que los proceso de producción industrial representan el 10% del total de la contaminación, que el uso de la energía en la industria supone el 7%, que las actividades agrícolas el 5% y que otro 5% de las emisiones las producen la generación y transporte de la energía.

Las principales exigencias en el acatamiento de normas y de reducción de emisiones recaen, a pesar de las división de responsabilidades que predica el informe, en los autos. En las ciudades europeas se han fundado nuevas reglamentaciones en virtud a mejorar la calidad del aire, muchas de ellas atribuibles al tránsito vehicular. Para reducir los índices de partículas contaminantes, las medidas –al parecer ineficientes– se aplican sobre la disminución de las velocidades máximas en las autopistas urbanas y restricciones en la utilización de los vehículos particulares.


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